"La libertad de expresión termina en la intimidad de las personas"
José Chamizo de la Rubia, nacido en Los Barrios (Cádiz) en 1949, es sacerdote y Licenciado en Historia de la Iglesia, en Historia Contemporánea y tiene la diplomatura en Biblioteconomía. En 1994 se le concedió la Medalla de Andalucía por su labor al frente de distintas asociaciones y colectivos de lucha contra la droga. En 1996 fue designado Defensor del Pueblo Andaluz. Ha sido reelegido en dos ocasiones por el Parlamento Andaluz. En la oficina del Defensor, donde desarrolla su labor hace un hueco en su agenda para contestar a esta entrevista. Pregunta. Desde su primer nombramiento en 1996, cuando fue elegido como Defensor del Pueblo, ¿se han cumplido las expectativas?
Respuesta. Básicamente sí, otra cosa es que la realidad siempre es más dura, más confusa. En estos instantes que estamos viviendo una situación de crisis, en principio económica, que puede desembocar en una crisis social, hay que utilizar otros resortes. Pero fundamentalmente si, porque uno de los objetivos básicos que está cubierto es el del conocimiento de la institución y especialmente por los sectores más desfavorecidos. Creo que sí está conseguido, a parte de que la institución tenga en más consideración al pueblo andaluz. Esos dos eran los dos objetivos principales. P. En sus discursos hace referencia a una serie de valores que persigue en su vida, ¿sigue detrás de ellos aun? ¿No desfallece?
R. Yo no, soy muy pesado.
P. Con sesenta años ya casi…
R. Bueno, tampoco te pases, son cincuenta y nueve y pico.
P. Pero, ya es un bagaje.
R. Pienso que son proyectos de vida. Hay un momento, eso ya lo verás cuando vayas siendo más mayor, en que inicialmente hay una tormenta de valores, los valores luego se depuran y al final el servicio a los demás que es el valor que engloba a todos los demás valores de mi vida. Ahora mismo, desde lo que es un proyecto más de humanización, creo que sí se cumplen. No desfallezco, a pesar de que a veces el panorama parece que va en otra dirección distinta a los valores de uno.
P. ¿Qué diferencia hay con otras personas que llegan a una madurez desechando la vida? R. No entendería la vida sin objetivos. Creo que no tendría sentido. Pienso que todo el mundo al final busca valores, ya sean más materiales, conseguir más cosas, objetivos de otro tipo. Todo el mundo al final busca valores, así no podrían vivir. P. El nombre de Defensor del Pueblo suena como a superhéroe… R. El defensor del Pueblo es un hombre muy potente, una especie de superman. P. ¿Cuáles son los tiranos, en Andalucía, contra los que lucha desde esta institución? R. El tirano habitualmente son los poderes. La gente se confunde, se creen que son los políticos, y yo creo que los tiranos en nuestra sociedad son los poderes económicos. Estamos viendo que el poder económico es capaz de amargarle la vida a una persona, hacerle perder su vivienda, a no tener trabajo. Que tengan que decidir los gobiernos, también, ciertamente; pero la tiranía a la que yo me dirijo es fundamentalmente a los poderes económicos y también a algunos poderes ocultos que inciden en la conciencia colectiva negativamente. “El tirano son los poderes económicos, capaces de amargarle la vida a una persona" Powered by Podbean.com P. Lleva tres nombramientos ya, ¿es eterno o tiene fecha de caducidad? R. No, nunca me he marcado plazos en la vida. De hecho estoy aquí por un azar. Me lo propusieron, la gente con la que yo trabajaba dijeron que me viniera. Lo consulté previamente, tampoco a mi me atraía tanto venirme y esto tendrá un final, te lo aseguro. O acabo yo antes muriéndome, o un final tiene que tener. Tampoco estar toda la vida es bueno. Ni para la institución ni para la gente. P. ¿Qué debe tener una persona para ocupar este cargo? R. Mucha paciencia para empezar; mucha tenacidad, como actitudes casi revolucionarias. Hay que estar en una dinámica permanente de estar pendiente de todo. Ser una persona con equilibrio en el ámbito político. Nosotros no somos de un partido. Estamos para toda la gente de todas las ideologías. Hay que hacer muchos equilibrios. Luego no tirar la toalla. A veces te encuentras con situaciones muy duras en las que algo tienes que hacer, aunque no puedas hacer nada. P. En estos años, ¿qué se ha creado más amigos o enemigos? R. No tengo muchos enemigos. Hay personas a las que no le caigo bien y eso a mi me gusta, sino es muy aburrido. Después hay gente a las que he podido indirectamente perjudicar pero ellos saben que no lo he hecho por placer, sino que lo he hecho por imperativo legal, de eso no tengo culpa. P. Ahora, en época de crisis ¿se está notando en el número de casos que les solicitan ayuda? R. Sí, fundamentalmente de gente que tiene miedo a perder su vivienda, bien por una hipoteca, bien porque no puede hacer frente al alquiler. Este es el tema más grave que tenemos en la oficina ahora mismo. No sé si aparecerán casos de necesidad de alimentación, de los que hay alguno, pero menos. P. ¿Cuáles son los sectores más vulnerables? R. Hay un sector muy vulnerable que son los pequeños empresarios. Son personas a las que les debe dinero tanto las administraciones como los grandes contratistas del ámbito de la construcción. Ellos a su vez dan muchos puestos de trabajo, por lo tanto cuando digo pequeños empresarios digo también los trabajadores. Los que más están notando la crisis son las personas que pierden el puesto de trabajo.
“Un sector muy vulnerable por la crisis son los pequeños empresarios, que dan muchos puestos de trabajo" P. ¿Los inmigrantes?
R. Dentro de este colectivo a quienes más está afectando es a los inmigrantes y dentro de los inmigrantes a los que no tienen documentación. En esos casos sí que hay situaciones de necesidad incluso para comer.
P. En estos casos, ¿usted puede hacer algo?
R. Sí, estamos trabajando con distintas ONG, con la Administración para que se creen recursos de urgencia y que estas personas no pasen, al menos, este tipo de necesidad ya erradicada en este país.
P. También es Defensor del Menor…
R. Yo defiendo todo. El menor tiene un departamento específico. Hay una junta que me ayuda. Este es uno de los temas que yo antes llamaba emergentes. Hoy sin embargo creo que los menores tienen una problemática muy particular. Especialmente los adolescentes. Estamos en un mundo raro para ellos, se ha perdido el diálogo entre generaciones. Me preocupan porque hay conductas de psicópatas, trastorno del comportamiento. Aunque la mayoría son chavales normales, sin duda, hay un elemento de preocupación por este tema
P. Respecto al caso de Marta del Castillo. Son aparentemente chicos normales, de barrio…
R. No, no son chicos normales
P. Pero, si están dentro de una sociedad que los tratan como normales.
R. Sí. Lo que pasa es que creo que estos niños tienen un componente de psicópatas. No lo digo para que les caiga menos pena, no lo digo como eximente. Primero matar a una persona, segundo reírse de su familia y luego reírse de toda la sociedad, y de toda la policía. La policía lo está llevando como un caso de adulto y me temo que esto tiene otros componentes. No es el típico caso de asesinato cometido por un adulto. ¿Qué ocurre? Que este tipo de casos, sin llegar a tal extremo, en algún momento se puede reproducir. ¿Por qué? Mucha gente ve internet, ve películas y las series de televisión y se piensan que eso no va con ellos. Sobre todo cuando cometen lo que han visto en televisión. Hay una distorsión entre la realidad virtual y la realidad real. Es una situación rara.
“Los inculpados por el crimen de Marta del Castillo tienen un componente de psicópatas"
P. ¿Y qué es lo que falla?
R. Aquí falla todo. Falla la familia, la sociedad, la educación. Son muchas cosas. Y fallan ellos, que tienen una responsabilidad. No podemos pensar que toda la culpa la tienen los demás, la culpa también la tiene uno mismo. Aquí el tema de la responsabilidad no acabamos de asumirlo.
P. En la educación, ¿dónde están los límites?
R. Hay que retomar el concepto de autoridad, dentro de la autoridad democrática, que las leyes sean rigurosas, que haya espacio para la libertad, pero para una libertad que no conduzca a la locura.
P. Pero, además, hablamos de un mercadeo con los menores en televisión.
R. Eso ya lo denuncié. Hay una diligencia abierta por el ministerio fiscal, afortunadamente. Todo se ha convertido en mercado. Lo que afecta a los menores y a los adolescentes no es más que hacer subir los índices de audiencia, es una cosa lamentable.
P. Todo eso se hace en nombre del periodismo.
R. Es un periodismo muy mal entendido. La libertad de expresión tiene sus límites. Eso no lo quieren asumir algunos. Se piensa que eso no es democrático, y es democrático. La libertad de expresión termina en la intimidad de las personas.
P. Ahora es usted una institución pública…
R. Digo yo.
P. O por lo menos es lo que le han dicho. ¿Qué queda del cura Chamizo de antes del nombramiento como Defensor?
R. Yo creo que todo. Lo que pasa que, lógicamente, ya me pongo todos los días corbata, pero es como el uniforme o el mono de trabajo. Creo que queda casi todo, la verdad. La rebeldía, aunque me he equilibrado mucho en los mensajes. Soy más pausado, menos agresivo, pero de vez en cuando también me cabreo.
P. Finalmente, si algún día deja la institución…
R. Hombre…
P. ¿Piensa en algo que hacer?
R. Yo creo que tengo cosas que hacer, supongo. Y si no descansar, que estoy muy cansado. Pero tengo tarea, no te preocupes. |