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Limpieza y exactitud, requisitos fundamentales en toda intervención quirúrgica Imprimir E-mail
Escrito por Ana Ramos   

Una simple intervención quirúrgica entabla numerosos procesos, no sólo y exclusivamente el trabajo médico. Para que todo salga bien, son muchas las labores que deben estar perfectamente coordinadas en su elaboración. Uno de los procesos más olvidados, pero de gran peso, es la esterilización de materiales, tanto quirúrgicos como textiles.Image

El proceso de esterilización tiene como principal función que el material quirúrgico y textil que vaya a ser utilizado por el personal sanitario esté libre de microorganismos, eliminando así la posibilidad de contagios y las infecciones que puedan llegarse a contraer en los centros hospitalarios, así lo explica la responsable de la Central de Esterilización del Hospital “Costa del Sol” (Marbella), Isabel Ramos.

Gran parte del material quirúrgico instrumental y textil que tiene un hospital es reutilizable, por ello dándole un tratamiento correcto puede volver a ser utilizado por otros pacientes sin peligro de contagios. En el caso del material quirúrgico instrumental, el proceso a elaborar es complejo a la vez que necesario. Los pasos son los siguientes:

Lavado y termo desinfección;  Montaje de cajas y Sets; Preparación del material para el proceso de esterilización; Esterilización; Almacenamiento; y Entrega en el punto de uso.


Para el primer paso, el material es trasladado sucio a una zona denominada “Zona de lavado”. Según afirma Isabel, “todo se recibe en contenedores cerrados, perfectamente sellados”. Este instrumental se codifica y clasifica para poder obtener toda la información de él sin tener que manipularlo manualmente. Una vez clasificado en albaranes, se determina el tipo de lavado que debe recibir dicho instrumental. Puede ser de dos clases: lavado automático o lavado manual.

“Casi todo el instrumental del hospital se puede procesar mediante el lavado automático”, explica Isabel. Para este ejercicio se dispone de lavadoras termo desinfectadoras dotadas de diferentes cestas donde se coloca el material. En estos aparatos se eliminan cualquier tipo de resto orgánico que tenga el instrumental.

Todo el proceso que elabora la lavadora queda registrado en el sistema informático para controlar posibles problemas durante el ciclo de lavado, como fallos en el suministro, subidas de tensión, falta de detergente… que pudieran alterar el resultado.

Estas lavadoras tiene una doble puerta, la de entrada de material y la de la salida de éste que va a parar a la zona de preparación de instrumental, para así continuar los siguientes pasos.


El lavado manual va dirigido al instrumental que no puede ser sumergido o al cual hay que hacerle un tratamiento previo antes del automático, “para este tipo de lavado disponemos de productos químicos con los que tratamos los que no se pueden sumergir sin dañarlos”. También se utiliza una cubeta de ultrasonidos para el material canalado y las tubuladuras.


Además de la desinfección del material quirúrgico, también se desinfectan los soportes que se utilizan para transportar el material sucio. Los trabajadores, a su vez, cuentan con las medidas de seguridad adecuadas para evitar pinchazos, cortes o demás acciones que puedan provocar contagios.


Una vez acabado el proceso de lavado correctamente, el instrumental se dirige a la zona de preparación, donde se embalan en sets o sueltas para su posterior esterilización. Aquí se clasifica, monta y revisa todo el material, para ello también cuentan con un sistema de marcado que consiste en la codificación de cada pieza. Ese código posee toda la información del instrumento. Según la codificación dada, el instrumento se someterá al tipo de esterilización conveniente. Con este método es fácil detectar si el material se encuentra en perfectas condiciones o si hace falta su reposición.


Tras montar el material, se procesa para que una vez esterilizado se pueda manipular sin que pierda la “Calidad estéril”.

Esterilizar

Para el proceso de esterilización se utilizan las conocidas “autoclaves”, hay dos tipos, unas de vapor de agua y otras de vapor de formaldehído. En las primera se esterilizan todos los materiales, exceptuando el material termosensible. Para estos últimos se utilizan las de formaldehído.
Todos ciclos están controlados mediante una hoja de control de proceso, donde se especifica el personal implicado en el montaje y el inicio del ciclo, así como la el tipo, la fecha, la hora y demás parámetros de éste.
Para tener todo el material controlado se utiliza un sistema de doble etiquetado con tres etiquetas. La más grande contiene toda la información especificada del material utilizado, que se pega en el historial del paciente. La segunda etiqueta se destina para el control hospitalario. Y la tercera etiqueta va destinada a la central, para el propio control de la central de esterilización.

Almacenamiento y reparto

Una vez hechos todos los procesos el material se almacena y se registra en albaranes. Estos albaranes contiene toda la información del proceso, desde que se recibe hasta que se esteriliza.

El proceso de entrega es un sistema de “picking dinámico”, mediante el cual se saca el producto más antiguo que se ha esterilizado.

Reconocimiento de la seguridad

El procedimiento de la central está reconocido por el certificado de calidad de AENOR, además de estar acreditados por la Agencia Española de Medicamento y Productos sanitarios, que hacen posible realizar los procesos citados.

Este tipo de reconocimientos hace que las intervenciones cuente con la máxima seguridad, para ofrecer al paciente la confianza necesaria para el perfecto desarrollo en la intervención y en su estancia en el hospital.
Las actividades de esta central hacen diferenciar la calidad y la exactitud que pueden llegar a ofrecer los hospitales andaluces.



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